Cristo de la Misericordia

Cristo de la Misericordia en su primer paso procesional dentro de la Iglesia de Dolores. Lleva paño de pureza superpuesto al tallado en la imagen. Fotografía: archivo histórico

«Jesús decía: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen». Lc 23, 24.

 

IMAGEN PRIMITIVA

Catalogado por el historiador ferrolano Pedro Javier González Rodríguez como «uno de los mejores crucificados de la ciudad», está realizado en madera de caoba por Baldomero Baño, imaginero afincado en Ferrol, en el año 1868.

La talla del cabello muestra un gran virtuosismo. En el tórax predomina la elegancia anatómica; las mamilas están un poco bajas, al igual que las masas pectorales. El vientre aparece modelado con cierta prominencia. Su paño de pureza adquiere un aire movido en la parte central, rasgo típico en los crucificados del autor. Las piernas, lo mismo que el resto del cuerpo, nos siguen hablando de elegancia anatómica; los pies están recorridos por las venas.

Procesionó por primera vez la noche del Jueves Santo en 1946, hasta principios de los años ochenta cuando fue sustituido procesionalmente por el crucificado que se venera en la capilla del colegio de las Hijas de Cristo Rey. Realiza su última salida procesional a modo de ‘despedida’ en la noche del Jueves Santo del año 1998, dejando paso a una nueva imagen debido a su deterioro.

Se encuentra actualmente retirado del culto debido al cierre temporal de nuestra sede canónica la iglesia de Dolores.

 

IMAGEN PROCESIONAL

Adquirida al antequerano José Romero Benítez en el año 1999, es una talla en madera de cedro policromado realizada a tamaño natural. Se trata de un Cristo vivo en el momento de pedir el perdón para todos los hombres al Padre -misericordia-, con el rostro mirando a lo alto y la cabeza ladeada hacia la izquierda. Tiene los ojos policromados -no en vidrio- con la peculiaridad de que una lágrima corre por su mejilla izquierda, algo poco común en las imágenes cristíferas y que le da un sello único, cuenta también con corona de espinas sobrepuesta y no tallada sobre la sien. El paño de pureza es de tintes barroquizantes, muy dinámico, ocultando mínimamente la zona púbica.

Permanece al culto de forma provisional en la Concatedral de San Julián debido al cierre temporal de nuestra sede canónica la iglesia de Dolores.

Fotografía: Ignacio del Moral

 

Detalle del rostro. Fotografía de Álvaro Arévalo.

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